Escena imaginada en la sol

Como dije un par de entradas atrás, me encanta ir a la sol. Muchas veces, mientras estoy sentado ahí, leyendo, escribiendo, o lo que sea, imagino situaciones que podrían llegar a sucederme, aunque en realidad, esto es algo que hago estando en cualquier lado.

Recién, merodeando por mi disco rígido, me topé con un archivo de texto llamado “Seh” (no se porqué lo guarde con ese nombre), en el que tenía redactada una breve escena que pensaba incluir en algún futuro cuento.

Si no mal recuerdo, la escribí luego de llegar de uno de mis viajes a la Sol, inspirado en las chicas que atienden allí. Quizas algún día efectivamente escriba un cuento que incluya esta escena, y probablemente vuelva a usar como personaje principal a Lucas, el protagonista de Lo que ayer me decías (cuentito mío).

Dejando de lado tanto palabrerío, aqui esta la breve escena:

Escena imaginada en la Sol:

Tomo coraje desde algún lugar de mi a la vez que mi mente pronuncia las palabras “What the hell…”. Me levanto de la mesa, me acerco al mostrador, la miro a los ojos y le digo:

-Chicles tenés?

Que acaba de suceder? Confieso que me acobardé, no pude decirle nada de todo lo que estuve pensando durante la semana. Se me fué el coraje cuando imaginé cuál sería su reacción, asi que simplemente le pedí chicles.

-Si, ahí están.

Al menos ella no se da cuenta de la batalla que se esta librando en mi mente.
Dejo los chicles sobre el mostrador, tomo mi billetera y, justo después de pagarle, intento decirle algo, lo que sea, no quiero irme con las manos vacías:

-Que lindo nombre…
-Perdón?

No hay vuelta atrás, ya estoy hablando con ella y tengo que quedar bien.
Con mi mano derecha señalo justo debajo de su hombro, donde la remera tiene impresa la palabra “Sol”, y le digo:

-Sol, es un lindo nombre…

Larga una breve carcajada, y con una sonrisa grande me responde:

-Si, es un lindo nombre, pero me llamo Lucrecia. “Sol” es el nombre de la cafetería…

Con su mano señala el inmenso cartel colocado en la vereda, donde en letras grandes esta escrito el nombre del lugar, pero ni siquiera me molesto en leerlo… mi vergüenza es inmensa y lo único que quiero es irme de este lugar. Doy media vuelta y comienzo a caminar.

-Los chicles no te los llevas?

Cómo puedo ser tan estúpido? Primero me acobardo, luego quedo como un idiota por lo de su nombre, y ahora pago y me voy sin los chicles!

-Ah, si… me olvidaba.

Me da la caja de chicles, y me retiro, avergonzado, hasta la facultad… creo que no voy a poder dejar de atormentarme durante todo el día.

3 Comentarios:
  1. 1
    SarcoBoy dijo:

    Tiene cosas de Woody Allen y me hizo acordar a una situación de “El túnel” de Ernesto Sabato. Me gustó!

  2. 2
    San! dijo:

    jaja! esas cosas pasan… me pregunto… esa situción, fue real??
    espero que no!

    Saludos

  3. 3
    caro! dijo:

    che, gracias por linkearme con imagen y todo :)
    mucha suerte en los examenes!!
    (y avisame cuando tengas cel!)

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